¡TENGO SED!

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En medio de calvario judicial, Alejandro Toledo reverbera la quinta palabra en la cruz

Ex mandatario empató celebraciones de su onomástico N° 76 con las de Semana Santa, mientras Blinken se distrae en Ucrania.

‘¡Tengo sed!’, dijo Jesucristo en la cruz del Calvario hace dos mil años a sus captores romanos, quienes le ofrecieron vilmente un paño embebido en vinagre y hiel.

La frase fue repetida el Viernes Santo por Alejandro Celestino Toledo Manrique (76) en su residencia del 2225 de Sharon Road, Menlo Park, en California.

Pero lo que el ‘chakaño’ tomó aquella tarde fue un vaso adelgazado de cerveza Corona, aquella que cargó en el carrito de un supermercado en el que fue fotografiado en junio del 2018.

Toledo bebió, aun cuando convalece de una fractura al hombro derecho que sufrió en julio del 2021, en medio de una extraña caída dentro del departamento que comparte con Eliane Chantal Karp.

De esto dejó constancia su abogado, Geoffrey Hansen, en el escrito que remitió al juez Thomas S. Hixson, en septiembre del 2021, en las horas previas a que se decidiera su suerte judicial.

‘En julio se fracturó el hombro derecho tras una caída, tuvo que ser operado y necesita terapia física’, había dicho el letrado en un intento por que no volviera al presidio Maguire.

Lamentablemente para él, el martes 28 de septiembre el tribunal de Hixson dio luz verde a su extradición al Perú, aunque fuese vendado como una momia egipcia.

Pero don Celestino no se quedó cruzado de brazos y un día después, el 29 de septiembre del 2021, la agencia EFE lo entrevistó y publicó una nota informativa sobre su caso.

‘Alejandro Toledo defiende su inocencia y asegura que su lucha no cesará’, señalaba el titular de la entrevista virtual que fue publicada cuando la decisión de Hixson era enviada al secretario de Estado, John Blinken. 

‘¡Y no cesaré! Me han dicho que soy un indio terco rebelde… Sí, pero con causa’, aseguró Toledo, mientras proclamaba que era ‘el pato negro de esta historia’.

Alejandro Celestino cumplió 76 años el 28 de marzo pasado, en una jornada en la que evocó con melancolía su nacimiento en la apartada comunidad ancashina de Ferrer.

Fue el octavo hijo de Anatolio Toledo y Margarita Manrique, en una camada de 16 hermanos en la que logró destacar gracias a una beca en la Universidad de San Francisco (EE. UU). 

El ex mandatario permaneció detenido ocho meses en la prisión Maguire de California, pero luego fue liberado ante el avance de la pandemia del coronavirus.

Eliane Karp tenía que ser sometida en los últimos meses a una operación a la cadera y Alejandro Toledo a un tratamiento contra la depresión, según da cuenta la documentación judicial.

Hasta el cierre de esta edición, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Anthony John Blinken, había dejado de lado la repatriación de Alejandro Toledo, consternado por los sucesos de Ucrania.

El Domingo de Resurrección, el engrilletado ex mandatario esperaba que se disiparan los humos de la celebración religiosa, mientras los peruanos buscaban verlo entre el cortinaje de su departamento. 

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