URGENTE: PLAN NACIONAL CONTRA DESASTRES NATURALES

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Inundaciones-en-Peru-1920-2-1024x575El 11 de marzo de 2011, a las 14.46 hora local, Japón sufría el mayor terremoto de su historia. Tras un extenso análisis de la catástrofe, el Gobierno Metropolitano de Tokio daba a luz a finales de 2011 el plan: Tokyo Vision 2020, un programa que venía a implementar el ambicioso plan de 10 años (2007-2016) conocido como el Gran Cambio de Tokio. La nueva estrategia, conectada con la candidatura de la ciudad a los Juegos Olímpicos de 2020, daba total prioridad al desarrollo de infraestructuras y políticas relacionadas con la prevención y contención de posibles desastres a los que pudiera enfrentarse la capital nipona. En una de las regiones con más posibilidades de sufrir una catástrofe, la capital nipona ha desarrollado infraestructuras y planes de actuación que son modelo mundial. Un plan similar es exactamente lo que el Perú necesita para enfrentar de manera inteligente y previsora al azote de la naturaleza que nos afecta de manera constante y devastadora con la llegada del Fenómeno El Niño.

Situada en una zona cercana a la región en la que confluyen la placa del pacífico, la filipina, la euroasiática y la norteamericana, la ciudad de Tokio es una de las más expuestas a grandes seísmos. Varios estudios afirman que la posibilidad de un terremoto de magnitud siete o mayor en la escala de Richter, con epicentro en el área metropolitana de la ciudad, podría suceder durante los próximos años. El texto, que se revisó de manera concisa tras el gran terremoto de Japón oriental en 2011, y la website de información para la prevención de desastres son dos de los instrumentos fundamentales con los que trabaja este departamento. Cada vez que se produce un gran desastre los japoneses vuelve a revisar el programa de prevención. El aprendizaje de las medidas a seguir en caso de desastre comienza muy pronto, incluso antes de que los niños entren en la guardería.

Más allá de los terremotos, Tokio se enfrenta a otros posibles desastres como inundaciones, tifones, tsunamis e incluso erupciones volcánicas —como las ocurridas en la isla Miyake (parte administrativa del Gobierno Metropolitano de Tokio) en octubre de 1983 y junio del 2000—. Para enfrentarse a estos fenómenos naturales la ciudad cuenta con una serie de infraestructuras preparadas para mitigar los efectos de este tipo de acontecimientos. El canal subterráneo de descarga situado a las afueras del área metropolitana de Tokio es una de esas construcciones; el sistema recoge agua de los ríos Naka, Kuramatsu, Koumatsu y Otoshifurutone y la redirige al río Edo cuando hay crecidas, evitando que se produzcan inundaciones como las que ocurrieron en septiembre de 1991 tras el paso del tifón Mireille, poco antes de que comenzaran las obras del canal.

En aquel momento, más de 31.000 casas se vieron anegadas por las aguas en el área circundante a la cuenca del río Naka. Otro de los activos con los que cuenta la ciudad para luchar contra posibles inundaciones son los diques construidos en paralelo a sus ríos. En la actualidad el Departamento de Construcciones del Gobierno Metropolitano de Tokio está creando varios “súper diques”, capaces de aumentar el control sobre sus aguas. Estas macro estructuras construidas a lo largo de amplias extensiones de terreno también están pensadas para contrarrestar los efectos de posibles terremotos en las zonas donde se encuentran ubicadas.

Japón lleva décadas trabajando en el desarrollo de medidas preventivas y de contención en caso de desastres naturales. Los medios de transporte público son otro de los sectores críticos en casos de desastres naturales. Gracias a la tecnología con la que cuenta Tokio específicamente, las líneas de metro y ferrocarril de la ciudad paralizaron sus servicios antes de que el temblor producido por el gran terremoto de Japón oriental del 2011 llegara a la capital nipona. Cuando sucede un desastre natural de grandes proporciones mucha gente se queda varada por la paralización del transporte, como sucede en el Perú y en cualquier ciudad del mundo, ante este tipo de situaciones Tokyo Metro ha implementado su programa de prevención añadiendo en todas las estaciones de su red suministros de emergencia como botellas de agua y mantas de aluminio para cien personas, además de baños portátiles y otros utensilios de primera necesidad.

Los ejemplos a seguir están expuestos con exactitud en estas líneas. Sólo hace falta voluntad, humildad e inteligencia para acceder a ellos y conseguir asesoría gratuita para elaborar uno a nuestra justa medida. No podemos incurrir una y otra vez en el error del descuido y la falta de prevención. Si en el Perú existe un plan para enfrentar el Fenómeno del Niño lamento decirlo que no está funcionando para nada. No nos podemos dar el lujo de retroceder económicamente cada vez que hay un fenómeno de esta naturaleza. Las pérdidas de vidas humanas y el golpe moral resultan fuertísimos para un país que busca ver la luz al final del túnel. Como siempre la decisión para acceder a un plan serio y profesional de prevención ante los desastres naturales es política, y no bien se salga de los estados de emergencia, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski está en la obligación de iniciar la preparación de un gran plan nacional para enfrentar los desastres naturales, que contemplen terremotos y el Fenómeno del Niño principalmente. Una vez más la pelota está en la cancha del gringo. Hasta mañana mis amigos de Primera.

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