CLÍNICAS PRIVADAS, ENFERMOS POR EL DINERO

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Bien decían que la pandemia del covid 19, iba a sacar lo mejor y lo peor de nuestra sociedad. Como ejemplo de lo mejor bastarán dos botones. Con admiración y profundo respeto somos testigos de la obra de esa familia residentes en el distrito de San Martín de Porres, que, con sus propios recursos, entregan desde el primer día de la emergencia sanitaria, más de 100 almuerzos diarios para aplacar el hambre de sus vecinos.

Está también el señor Luis, el honrado empresario del Callao, que no sucumbió a la tentación del lucro inhumano, y mantiene el precio del metro cúbico de oxígeno a 15 soles. Oxígeno que ha servido para salvar cientos de vidas, pero paradójicamente, no le sirvió para salvarle la vida a su hermana, quien necesitó medicamentos, que él no pudo conseguir.

En tiempo de necesidad y de crisis, personas sin mayor riqueza que su entereza moral, anteponen el amor al prójimo y a la vida, antes que al dinero. Seres humanos sin mayor fortuna que su correcto actuar, que optaron por salvar vidas, antes de llenar sus cuentas bancarias. Algo que no se puede decir de los dueños de las clínicas privadas de nuestro país. Quienes son la vergüenza social que el virus del covid 19, escupe como mal ejemplo de insensibilidad y aprovechamiento.

No sé que corazón pueden tener los accionistas de estas clínicas particulares, o qué clase de médicos o mercaderes de la salud, pueden ser sus propietarios. Que anteponen a la preservación de la vida, el dinero que el paciente o la familia pueda tener. La inhumanidad ganada por el mercantilismo y la ambición, en momentos de crisis nacional, es imperdonable y debe ser sancionada ejemplarmente. 

No hay derecho a pedir dinero a cambio de salvarle la vida a otro ser humano. Cómo a una persona que llega desfalleciendo, con el rostro morado, porque no puede respirar, a causa del covid 19, le van a pedir primero una suma de dinero de garantía, para poder brindarle los primeros auxilios, ¡Dónde carajo estamos!… Disculpen el improperio, pero la indignación es incontenible.

Volviendo a la calma, analicemos los hechos y tomemos como ejemplo solo uno de los más de 500 casos que el Ministerio de Salud va a revisar en los próximos días. Tal es el de Nadia Vílchez, cuyo hermano se internó en la clínica San Pablo de Surco, y ahora tiene una deuda impagable que asciende a los 226,047 soles.

“En estos 66 días se le facturó 465 mil 447 con 31 céntimos, más de 7 mil soles por día y en la Unidad de Cuidados Intensivos cuesta entre 8 a 10 mil soles diarios. La clínica San Pablo nos ha dicho que tenemos que firmar pagarés para hacer un pago mensual”, fue el testimonio desesperado de la señora Vílchez, que acudió a los medios de comunicación para defenderse de alguna forma de este abuso inmisericorde.

“En un inicio depositamos 20 mil soles para que los médicos puedan atenderlo. Hasta la fecha hemos abonado la suma de 139,400 soles, ya no tenemos de dónde sacar más y no sabemos cómo pagar, pedimos a las autoridades tomen cartas en el caso de mi hermano”, fue el requerimiento del familiar del paciente. De no creer, los anteriores párrafos parecen de ficción, salidos de las pluma de Kafka, por lo insólitos, absurdos y angustiosos. 

La administración de la Clínica San Pablo, según contó la hermana del paciente, le hizo un “descuento” de 100 mil soles a la cuenta total, con la condición que firmaran unos pagarés. Ustedes se darán cuenta que alguien que tiene la facilidad y la bondad de descontar 100 mil soles de una cuenta, es porque no los ha invertido, así de simple.

No se debe dejar pasar este abuso sin sancionar a los culpables, pues la ley ampara y preserva la vida de las personas sobre todas las cosas. O al menos, así está escrito en nuestra Constitución. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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