EL EFECTO “RICHARD SWING”

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La revelación de la contratación del cantante, Richard Cisneros, –  más   conocido   como “Richard   Swing”–  ha ocasionado un terremoto político y hace tambalear la credibilidad del régimen del presidente Martín Vizcarra.

Pero no se trata de un caso aislado, sino que es la punta de un “iceberg”, la señal visible de todo un modus operandi que se teje con las puntadas de los hilos secretos de un Estado corrupto que pide a gritos una reforma urgente.

La noticia es portada en todos los medios. Y en esta edición le estamos dedicando un reportaje. Pero el problema va mucho más allá que la contratación del cantante Richard Cisneros, más conocido como ‘Richard Swing, para desarrollar “actividades motivacionales y otros servicios” dentro del Ministerio de Cultura, y que, a raíz del escándalo mediático, al gobierno no le quedó otra alternativa que dejarlo sin efecto.

Y cuando decimos que este caso hace tambalear a la actual gestión gubernamental, no exageramos, porque no es poca cosa que la exministra de Cultura Sonia Guillén haya renunciado a su cargo el pasado viernes. Su confesión, puede quedar para la antología de situaciones que pintan de cuerpo entero las debilidades del aparato estatal, pues   ella   dijo   –y   sí   le   creemos–   sentirse “avergonzada” por el pago de S/ 30.000 al referido compositor, señalando que no había sido informada de su contratación. Es decir, la corrupción fue tan poderosa que pasó encima de todo el Poder Ejecutivo.

“He puesto mi cargo a disposición porque es un tema clamorosamente desagradable. Me siento mal, tengo que decirlo. […] No lo conocía, pero comparto la indignación y me cabe investigar y actuar”, sostuvo en medios de prensa la exministra Guillén, aseverando que el “contrato tan inoportuno” de Richard Cisneros debe ser investigado. Es lo mínimo que se puede exigir.

Tras su renuncia, juramentó Alejandro Neyra Sánchez como nuevo ministro, un escritor y diplomático con estudios de Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (2001) y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú (1998). Además, tiene maestría en Relaciones Internacionales por la Academia Diplomática del Perú y maestría ejecutiva en Servicio Internacional por la American University, en Washington. Una hoja de vida impecable, como la de muchos otros “funcionarios de confianza” que quizás poco o nada pueden hacer en el corto plazo para desmadejar las oscuras tramas de la descomposición y el desorden estatal.

Como decíamos, el “Caso Swing”, tal como lo han denunciado diversos medios periodísticos, es solo la cara visible de un problema complejo en al aparato del Estado, donde las asesorías, consultorías y órdenes de servicio “se han convertido en una suerte de planilla paralela de los diversos ministerios de los gobiernos de turno, que imposibilitados de poder contratar a sus amigos o familiares como funcionarios públicos, utilizan estos rubros para beneficiarlos a costa de las arcas fiscales”, según denunció recientemente un diario local.

De acuerdo con una investigación realizada por el congresista Ángel Neyra, entre los años 2011 al 2019, se pudo conocer que ocho ministerios han   gastado S/ 1,061’836,914.59, lo que muchos califican como “el club de las consultorías”.

Neyra investigó las consultoras y terceros que han sido contratados por los 1 9 ministerios durante el periodo del 27 de julio de 2011 hasta diciembre del 201 8, con la finalidad de cautelar el correcto uso de los recursos del Estado.

Sin embargo, Neyra consideró que esta suma de más de mil millones podría multiplicarse por diez veces ya que algunos ministerios -como el de la Producción- no cumplieron con remitir a su despacho la información completa, lo cual motivó que no se pudieron procesar los datos de once ministerios.

El caso es grave, porque representa la existencia de “planillas paralelas”, tal como lo afirmó un medio local. El legislador Ángel Neyra pidió al nuevo Congreso que conforme una comisión investigadora sobre el millonario monto que gasta el Ejecutivo en asesorías y órdenes de servicios.

Este es el rostro oculto del Estado peruano, al cual muchos funcionarios ven como un apetitoso botín. Triste panorama para un Perú agobiado por la pandemia del coronavirus, mis queridos amigos de PRIMERA.

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