CORRUPTELA NACIONALISTA

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III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América del Sur-Países Árabes (ASPA)Qué fue del Nacionalismo que tanto promovió y predicó la pareja presidencial?… La respuesta es simple, en el partido “Nacionalista” de Nadine Heredia y Ollanta Humala, nunca existió una doctrina nacionalista real y sincera. Fue puro floro como se dice en las calles. Lo que existió fue la intención lograda de manipular el sentimiento nacionalista de una mayoría resentida y olvidada, que creyó ver en ese mensaje chauvinista el inicio de un utópico sueño que terminó como un burdo engaño impopular que amenaza con hundir en la cárcel a sus dos principales “lideres”, empapelados de cuerpo entero por denuncias gravísimas de corrupción.

En el ocaso de un gobierno que tuvo el atrevimiento de usar el Nacionalismo como bandera propagandística para captar la atención y sobre todo los votos de un gran sector de la población, para invertirlo en un proyecto meramente lucrativo de interés personal, no queda más que decir que fue una estafa descarada a esa mayoría de votantes que los eligió. Burda, artera e irresponsablemente, pues el daño va más allá de una simple decepción política. Lo que hicieron con sus votantes y con la gente que creyó en ellos es asesinar la fe, no sólo en ellos, sino contribuir a la perdida de fe en la política y en los políticos. Esa es su contribución socio-política a la historia del Perú.

Esas personas que votaron por ellos, que creyeron ver a una pareja joven, llena de buenas intenciones y dispuestos a limpiar la política y la administración del Estado de toda corrupción o suciedad, en estos momentos están más que decepcionados, están con la moral por los suelos, sobre todo al ver que la corrupción, que tanto detestaban y que su candidato prometía exterminar, ahora exhibe denuncias que señalan directamente a sus líderes, a la pareja presidencial. Este escenario es lo que significa para esos millones de votantes decepcionado el Nacionalismo de los Ollanta- Heredia. La pareja presidencial les está mostrando todo por lo que no querían votar. Una estafa política consumada en el libro de la vergüenza nacional.

Para sus adentros esos simpatizantes nacionalistas se estarán diciendo: una vez más nos engañaron para enriquecerse, una vez más nos hicieron creer que eran diferentes, nos hicieron pensar que podía ser posible sobreponer los intereses nacionales sobre todas las cosas, nos hicieron creer que el pueblo olvidado iba a estar en primera fila con su nacionalismo. Y que están viendo?… que antes de terminar su gobierno, ya estaban siendo cuestionados y denunciados por corrupción , y no son los dirigentes o algún ministro, se trata de la presidenta del partido, y hoy el expresidente que eligieron. El votante nacionalista en estos momentos de tragedia nacional por los estragos ocasionados por la El Niño Costero se debe estar sintiendo de alguna manera y con razón, culpable de la falta de previsión que sufren las zonas afectadas pues el gobierno de Ollanta Humala es responsable de no haber dejado la infraestructura y los medios para que el pueblo afectado se proteja del embate de la naturaleza.

La pareja nacionalista lo único que hizo desde que se destaparon las sospechas, se iniciaron las investigaciones y vinieron las denuncias, ha sido acusar a la prensa y a sus adversarios políticos, tratando de distraer la atención y hacerse las víctimas de una campaña en su contra. Cuando lo más sencillo hubiese sido someterse desde el primer momento a cualquier tipo de investigación utilizando la verdad y sólo la verdad como su mejor escudo. No lo han hecho y eso es su peor enemigo. Y el tiempo nos ha dado la razón. Con orgullo puedo decir que nosotros desde esta humilde columna y este medio fuimos severos fiscalizadores y denunciantes periodísticamente de todo el muladar de corrupción nacionalista que se veía venir.

Los líderes del nacionalismo están cerrando un funesto capitulo de un seudo intento histriónico por refundar el nacionalismo en el país. Una palabra que luego de esta decepcionante experiencia política va ser sinónimo de mediocridad y corrupción. Palabra que por mucho tiempo ningún movimiento o partido va a desear utilizar en el nombre oficial de su agrupación. Lamentablemente para el país y para sus electores el nacionalismo está cerrando uno más de los capítulos más tristes y vergonzosos de la politíca nacional en el Perú. Lo que fue un atado de sospechas y un entrampado de investigaciones lentas, salpicadas de sospechosas destituciones (como la de la procuradora Príncipe) hoy forman parte de un enorme colección de expedientes de denuncias judiciales en ejecución. El tiempo y las investigaciones tarde o temprano alumbraran el camino de la justicia. Y en la conciencia de los culpables tendrá que quedar grabado el rostro de dolor y desolación de los miles de peruanos que hoy sufren la perdida y el desamparo por la ambición por el dinero y el poder de una pareja presidencial. Hasta mañana mis amigos de Primera.

 

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